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martes, 24 de mayo de 2016

Don Quijote de la Mancha




  • Autor: Miguel de Cervantes Saavedra
  • ISBN: 978-84-3762-2149
  • Editorial Cátedra
  • Año: 2004
  • 688 págs.
  • Precio: 10.60€



Conoce las desventuras de Alonso Quijano, a lomos de su fiel y también enjuto Rocinante, y Sancho Panza, su fiel escudero. Un cabal reflejo de las miserias que padece un antiguo noble empobrecido y enloquecido por su afición a los libros de caballerías. El relato es un viaje que retrata una sociedad que maltrata a todos aquellos que se empeñan en ser paladines de la justicia. 

La novela Don Quijote de la Mancha es uno de los máximos exponentes de la literatura española y no en vano es uno de los libros con mayor número de ediciones. Es un clásico de cuatro siglos de antigüedad, una obra cuya lectura es obligatoria si eres un amante de la literatura.


Como la mayoría de niños, a mí también me mandaron leer en el colegio una selección de capítulos de El Quijote y ya se sabe que, cuando haces algo por obligación, la cosa no suele salir bien. No recuerdo gran cosa de esa primera lectura. Así que, unos diez años después, decidí volver a leer esta obra por mi cuenta y, esta vez, de forma completa.

Debo confesar que es complicado valorar una obra con tantos siglos en su lomo. Entiendo que en su época este libro revolucionó la literatura porque se mofaba abiertamente de los libros de caballería que tanto gustaban por entonces, pero ahora esas burlas caen en saco roto. Si Cervantes hubiera escrito ahora este libro, no se hubiera comido ni un panchito. Con esto quiero decir que El Quijote sólo se puede dar una opinión objetiva con la condición de que no te salgas de la época en la que fue escrito, que no lo compares con ninguna otra obra distinta al género de caballería del siglo XVII.

En general el libro me ha parecido flojo. Había capítulos entretenidos, hasta graciosos, y otros soporíferos y lentos. El lenguaje y la forma de escribir fueron uno de los mayores obstáculos. El Quijote bebe mucho de su época y eso dio lugar a altibajos en mi lectura. 

Al principio el protagonista me pareció simpático con sus locuras de héroe y sus ideas descabelladas que no hacían más que meterlo en problemas, pero esta fiebre acaba siendo un poco cargante. Por tanto,  mi atención se centró en Sancho Panza, el fiel escudero con la misión de sacarle las castañas del fuego aunque sin conseguirlo algunas veces. El final de ambos personajes me pareció triste, sientes verdadera lástima, pero no había ninguna otra forma de terminarlo. Ningún otro desenlace hubiera sido creíble.

Saludos ;)