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martes, 12 de febrero de 2019

Zapatos de caramelo




  • Autor: Joanne Harris
  • ISBN: 978-84-2534-1571
  • Editorial Grijalbo
  • Año: 2007
  • 571 págs.
  • Chocolat #2
  • Precio: 19€



Cuatro años han trascurrido desde que Vianne, ahora llamada Yanne, se instaló con sus hijas en una pequeña bombonería escondida en medio de París. Quiere vivir lejos de cualquier problema hasta que Zozie, con sus zapatos rojos y vestidos llamativos, irrumpe en sus vidas como un huracán. Se convierte en la mejor amiga de todos, pero Zozie tiene sus propios planes... 


El libro está protagonizado por tres personas y, al inicio de cada capítulo, hay un dibujo que cambia según quién será el narrador: Vianne es un sol, Anouk una luna con estrellas y Zozie es un gato.

En esta ocasión Vianne busca estabilidad y seguridad para sus hijas y, en su deseo de adaptarse, se convierte en una sombra de sí misma. Ya no más tacones rojos ni amuletos sobre la puerta y desaparece el deseo de hacer feliz a otras personas. Su desconfianza la mantiene aislada y su tienda apenas resulta rentable. 
Al principio Vianne me decepcionó y me preocupó a partes iguales. No era la mujer alegre y decidida que recordaba con tanto cariño, incluso consiguió preocuparme. Me preguntaba "¿qué ha ocurrido para que Vianne no sea ni la sombra de sí misma?" Y las preguntas fueron acumulándose a medida que avanzaba en la lectura, pero las respuestas parecían no llegar nunca.
En cambio, sí me sentí muy identificada con Anouk cuando es víctima de los viperinos consejos de sus supuestas amigas, y ella pregunta "¿Por qué no puedo ser diferente? Prefiero ser rara a ser un clon." Es algo que yo misma experimenté siendo niña. Siempre fui diferente a ojos de mis compañeras de colegio porque mis gustos diferían de los suyos, que se centraban en ir de compras, cotorrear sobre maquillaje y emborracharse los fines de semana. Y me gustó mucho que Anouk, a la temprana edad de 11 años, tenga la valentía de expresar en voz alta sus inquietudes y desacuerdos.
Por otro lado, realmente no sabía qué pretendía Zozie. No entendí su obsesión con Vianne y las niñas y, como no fui capaz de conectar con ella, se convirtió en un personaje molesto. Cada vez que aparecía el dibujo del gato, tenía ganas de saltar al capítulo siguiente.

Todo el libro está lleno de descripciones repletas de estupendas metáforas y comparaciones. Harris tiene una capacidad envidiable para describir un lugar, un objeto o una emoción tan vívidamente y con tantos detalles que parecen convertirse en personajes secundarios. Sin embargo, confieso que el giro que tomó la trama me dejó bastante descolocada. Durante la lectura de Chocolat no pensé en ningún momento que el ingenio y destreza de Vianne fueran "poderes de bruja". ¡Ni se me pasó por la cabeza! Ahora resulta que las cartas de tarot, las bolsitas perfumadas o esparcir sal en las ventanas (pequeñas supersticiones inofensivas) son hechizos de verdad. Descubrir ahora que Vianne es una BRUJA me parece muy chocante. Por desgracia para mí, sentí que gran parte de la esencia y el encanto de la historia se desvanecieron al incluir tanta "fantasía" en la historia. Al igual que la vainilla, un toque le da buen gusto pero mucho acaba arruinando la receta.

Es verdad que este libro no se merece tanto rechazo por mi parte y ha sido culpa mía que no hayamos conectado. Durante la lectura estaba pasando una época de bastante estrés y ansiedad, y pensé que la forma de escribir de esta autora me ayudaría a calmar mi mente (tal y como ocurrió con Chocolat). En ciertos capítulos sí que lo consiguió, pero no al 100%. Había muchos capítulos de "relleno" que sólo engrosaban el libro y, además, estaba ese gran secreto que no dejan de mencionar durante toda la historia, pero que sólo explican al final. Así que hubo muchísimas páginas que me generaron mucha más impaciencia de la que podía soportar y sólo lograban aumentar mi nivel de estrés. Por esa razón le cogí algo de manía a este libro y no lo disfruté como se merecía.

En el desenlace por fin llegaron las ansiadas respuestas a esas preguntas que me tuvieron mareada la mayor parte del libro. Por suerte parece que todo vuelve a su cause y se solucionan casi todos los problemas, además, el reencuentro entre Vianne y Roux fue muy conmovedor y era algo que los lectores pedíamos a gritos. Pero tengo la sensación de que no entendí bien todo el lío relacionado con Zozie, así que me quedé con una desagradable sensación con este personaje. 

Sinceramente, si no tuviera ya en mi estantería el último libro de la trilogía, ni me molestaría en leerlo. Pero al mismo tiempo puede suponer una oportunidad para reconciliarme con esta historia y sus personajes. Quién sabe cómo acabará todo esto...

Saludos ;)

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