A pesar de ser casi las once de la mañana, el calor veraniego empezaba a apretar. ¡No quería ni imaginar cómo sería en pleno julio!
Julya se vistió con un pantalones piratas blancos y los combinó con una camiseta cuello barco de color rojo. Se ató las sandalias de cuña y diriguió sus resonantes pasos hacia el coche.
Nada más entrar en el aulario y subir las escaleras, July vio a Xavier reunido con su grupo habitual de empollones. Ni Chris ni Andrew estaban todavía.
Saludó con un gesto de la mano y, a pesar del ruido que hacían sus sandalias, Xavier se sobresaltó cuando se puso a su lado y le tocó con un dedo.
—¡Dios! ¡Qué susto!
—Tranquilo… —July alzó una ceja, extrañada—. Pareces nervioso.
—Lo estoy. ¡Es el dichoso examen!
De todas maneras, Julya no terminó de tragarse su excusa. Nathan ya le había advertido que Xavier era un tanto especialito porque no soportaba que la gente lo tocara y odiaba los abrazos.
Hacía un tiempo pensó en ponerlo a prueba, pero resultó que ya no hacía falta; acababa de demostrarlo sin querer. Este es más raro de lo que creía…
Hacía un tiempo pensó en ponerlo a prueba, pero resultó que ya no hacía falta; acababa de demostrarlo sin querer. Este es más raro de lo que creía…
