TRADUCTOR

English French German Spain Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified

sábado, 2 de junio de 2012

Cuando se corta un hilo...

¿Alguna vez os habéis sentido tan impotentes que habrías gritado al mundo entero? Así me siento yo ahora.

Hace escasos minutos, una amiga de hace muchos años, ha dado por zanjada nuestra amistad.

Desde hace varios meses nuestra amistad estaba sufriendo un bache: horarios totalmente diferentes, examenes y trabajos axfisiantes que nos succionaban cada minutos libre, nuevas amistades... Cierto, estabamos muy ocupadas, pero ¿ese es motivo para distanciarte de una buena amiga?

La falta de tiempo es una excusa que esconde el verdadero motivo: pereza. Pereza por interesarnos en los demás, por salir de nuestra burbujita de seguridad y preguntar a esa persona que está a nuestro lado cómo le va la vida, qué siente; ¿está feliz o triste? ¿Esa mala cara, esa sonrisa forzada, no indica que se encuentra mal?

Una persona que no se de cuenta de esas cosas, no es un gran amigo. Y cuando hago un esfuerzo por comentarle qué me pasa, ella lo soluciona todo con poner cara de poker, fingiendo un falso interés. ¿Qué clase de amiga es esa?

¿Qué clase de amiga no lucha por recuperar una amistad de tantos años? ¿Quién no se esfuerza por pegar los trocitos desconchados, por devolverle la vida a esa flor marchita?

Otra excusa que se utiliza a menudo: has cambiado y no me gusta en qué te has convertido. ¿Es eso cierto? ¿No será, tal vez, tu forma de ver el mundo? ¿No será que tú misma has cambiado y ahora observas a los demás con ojo crítico? Puro interés, ¿no?

Porque mi amiga cambió, es cierto, empezó a comportarse como otra persona, una mucho más superficial. Estaba más pendiente de lo que pensaban de ella, su ropa, su peinado, que de cómo trataba y se comportaba con los demás. Aún así, yo estaba dispuesta a volver a conocerla, a aceptar su nueva faceta, su transformación hacia una personalidad más egoísta que estaba lejos de gustarme. Iba a arriesgarme.

Sin embargo, un nuevo error, una nueva decepción ha hecho que abra los ojos. No está cambiando para bien... al contrario. Y, cuando le he comentado que me sentía decepcionada por el nuevo plantón que encabeza su larga lista de decepciones, lo único que dijo fue: "si no quieres ser mi amiga, me da igual."

Todo queda dicho. La amistad ha fracasado contra el egoísmo y la cobardía. Yo estaba dispuesta a pelear con uñas y dientes porque sé que es una buena chica, o al menos lo era... pero ella no.

Seré buena, pero no tonta. No voy a luchar contra molinos de viento.

Sinceramente, espero que le vaya muy bien en la vida. Que sea feliz todo el tiempo que pueda y que haga amigos, muchos amigos, porque si los desprecia y se desprende de ellos con tanta facilidad, llegará un momento que estará sola.

De hecho, no es la primera vez que le pasa, antes ocurrió con otros. Ahora me ha tocado a mí. Y mañana... mañana será otro día.

Saludos ;)

2 comentarios:

Sileny dijo...

Quien bien te quiere no te hará llorar no?
Ante ese tipo de cambios y nueva actitud creo que lo mejor es retirarse...
Cuantas veces no he escuchado yo a cierta persona y al ponerme a contarle yo mis cosas se ha callado y ha contestado con un simple mm?
Esto está llenoxD

Hancastera dijo...

Es una pena que las personas valoren tan poco la amistad.
Yo hace poco perdí a una amiga con la que había estado desde la guardería, toda la infancia juntas. Ahora volvemos a estar más unidas pero ya nada volverá a ser como antes...
Bueno, hasta otra
Besitos ^.^